Capitalismo del espíritu y economía verde

El ecologismo es a lo político lo que la 4RI en lo económico. Pero tiene un problema, produce monstruos. No sabemos muy bien el ecosistema que va a crear, dado la falta de sensibilidad que hay sobre el tema. Países enteros andan aún en niveles de reciclaje muy bajos, y el consumo y la producción sin límite siguen estando vigente.

Dicen que ataca la libertad individual, según sus detractores, como ha ocurrido con el proyecto descafeinado que el actual equipo de gobierno madrileño ha hecho con Madrid Central. En USA se enarbola esa misma bandera para criticar las políticas contra la contaminación en California. Así actúa el actual equipo de gobierno norteamericano, que boicotea las políticas de California, llamándole “infierno socialista”.

La realidad es que la aristocracia económica y social del viejo mundo hace tiempo abandonó las industrias contaminantes y capitanea organizaciones como WWF (fondo mundial para la naturaleza). ¿Cambio de mentalidad o cambio de modelo productivo?

No lo sabemos, porque las estrategias de las grandes fortunas de este planeta es un enigma. Hay de todo, y como el mundo es variado, nos encontramos con todo tipo de posiciones. Pero una cosa es cierta, la economía verde se abre camino poco a poco, empujado por las certitudes del cambio climático y por el agotamiento del modelo productivo.

El coche eléctrico es una realidad contra más al norte de Europa te vas. Y desde Alemania a Escandinavia, hay una corriente mayoritaria por esta opción, que cambiará el modelo productivo y hará desaparecer actividades. Los talleres mecánicos tendrán menos trabajo, pero hará aparecer nuevas actividades como las electrolineras y los enchufes de carga rápida.

Si la economía ha sido la bolsa, las altas finanzas, el adword analytics y los beneficios de los royalties de patentes, propiedad intelectual y todo los derechos reales fruto del capitalismo del espíritu, en estos momentos otros modelos productivos se levantan para cambiar el “status quo”.

Hace un quinquenio, la lista de las 100 primeras compañías del mundo cambiaron de dueño. Bancos, petroleras y constructoras desaparecen, borrados del mapa por empresas tecnológicas, que sin ningún tipo de activo tangible, generaban miles de millones y gran beneficio bursátil. No habían tenido que realizar grandes inversiones en infraestructuras, habían copiado descaradamente a las antiguas empresas como Kodak sus patentes, y usaban las facilidades de la red para apropiarse de todo y usarlo para su propio beneficio. Algunos ilusos hablaban de “sector colaborativo”. En realidad usaban ese término para introducir sus propios códigos y apropiarse de todo lo que gratuitamente les entregaban. ¿Su producto? Nuestros datos que tan gentilmente les regalamos. Ganaban tanto, que no sabían dónde meterlo.

Pero como sabían moverse por el mundo, instalan sus cuarteles generales en países de baja tributación y facturan a sus filiales de países de alta tributación, aminorando su peso impositivo de forma legal.

El último encuentro en la ONU, protagonizado por Greta Thunbert, ha marcado una nueva etapa. La niña que vino del norte ha dibujado un nuevo horizonte donde la sostenibilidad, el consumo responsable, y un modelo de producción respetuoso con el medio ambiente es inevitable. USA, no se quiere enterar, y sigue con un modelo propio que le llevará a la decadencia. Su petróleo le hará no asumir la des-carbonización del transporte, y un modelo de vida costoso e insostenible que cada vez deja a más estadounidenses fuera del sistema de bienestar.

Las grandes fortunas y toda la aristocracia económica de los últimos 100 años se alinean con la sostenibilidad, y la mayoría de las grandes ONG están capitaneadas por la aristocracia mundial económica y social. Escandinavia y Europa capitanea el cambio, y la economía verde avanza. Alemania, retrocede, solo para coger carrerilla. Espera el litio de Bolivia, donde una compañía alemana CEI hace tiempo que extrae el cloruro de potasio del salar de UYUNI, en un acuerdo con la compañía local Yacimientos Litio de Bolivia. Chinos y otros países están en el norte de Chile y Argentina para extraer litio tras la estela de Alemania.

El sector de economía circular se impone por su ahorro energético. Los plásticos buscan materiales biodegradables, las impresoras 3D avanzan para producir en tiempo real y evitar el despilfarro de los stock sobrantes. Big data y Blockchain trabajan para mejorar el control de stock. Aun solo se usan en productos exclusivos, pero se extenderá al resto de la producción.

El sector de la producción de alimentos, la agricultura intensiva pierde fuerza, y el glifosato, el pesticida que produjo la Revolución verde1 va a ser prohibido en Europa a partir del 2020. Sus efectos han sido demoledores en la salud, el medio ambiente y la desaparición de millones de pájaros, insectos y abejas. De nuevo el Norte de Europa, encabezado por Austria y Alemania protagonizan el consumo de productos ecológicos, producidos de forma tradicional, sin abonos industriales y sin pesticidas.

España es el mayor productor de productos ecológicos de Europa, con el 10% de su territorio cultivable dedicado a esta producción que mejora la alimentación y la salud de los ciudadanos y devuelve el campo a sus semillas originales y tierras históricas.

El futuro está hecho con materiales salidos de la economía verde, las empresas energéticas que se orientan hacia las baterías eléctricas con las electrolineras, los cargadores rápidas de electricidad, y las nuevas aportaciones del consumo responsable. La llamada economía circular abre nuevos nicho de desarrollo, para cambiar la realidad. “Las promesas de un mundo sostenible” inunda los discursos, los movimientos y las cabeceras de noticiarios y periódicos ¿Será cierto? O es una nuevo traje para el capital que quiere controlar la realidad para construir el futuro. La clave está en ello. Controlar para dirigir esa energía nueva del crecimiento económico actual.

El futuro es un lugar apetecible, siempre se puede cambiar.

Billy Kidgarden

1 La revolución verde se produjo en los años 60 del siglo XX en la agricultura e hizo que pudiera sostener a una población que crecía rápidamente. No hay que confundir con la actual economía verde.

Publicado por Billy Kidgarden

I embarked to know the world. Disembarked to know the man. I want to return to embark me.....It´s impossible to know it

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: